2/22/2008
Un explorador blanco, ansioso por llegar cuanto antes a su destino en el corazón de África, ofreció una paga extra a sus portadores para que anduviesen más deprisa. Durante varios días, los portadores apuraron el paso.
Una tarde, sin embargo, se sentaron todos en el suelo y posaron la carga, negándose a continuar. Por más dinero que les ofreciese, los indígenas no se movían.
Finalmente, cuando el explorador pidió una explicación para aquel comportamiento, obtuvo la siguiente respuesta:
- Hemos andado demasiado deprisa, y ya no sabemos lo que estamos haciendo. Tenemos que esperar a que nuestras almas nos alcancen.